Falacia mereológica y de petición de principio aplicada a los “inchelechuales” de nuestros días

Esta falacia me gusta mucho por lo repetida que es. Su refutación está bien desarrollada en el libro ed Bennett y Hacker «Philosophical foundations of Neuroscience». Más o menos reza así:

“El pensamiento de una persona se reduce a su actividad neuronal en el cerebro. Ama, siente, odia, crea, es libre, hace el mal o el bien,  según las reacciones bioquímicas que se producen en el mismo.”

Entonces… si el lector, al fin y al cabo, únicamente fuera un cerebro dentro de un cuerpo, el mismo volvería a tener cuerpo pero no tendría cerebro porque los cerebros no tienen cerebro.

Realmente, lo que observamos aquí es la falacia de principio de peticiòn de principio o circular. En esta falacia, se realiza un juego de palabras, sin que haya premisas, inferencias y conclusión derivada de los antecedentes, sino que la conclusión está al principio de la argumentación:

Todo lo que existe es la materia. La mente son meras reacciones bioquímicas cerebrales. Por lo tanto, el pensamiento sólo puede ser algo neurológico.

Resultado de imagen de falacia de petición de principio materialista

También se podría añadir que sin la llegada de sangre al cerebro gracias al corazón u oxígeno gracias a los pulmones, no habría actividad cerebral. Por lo tanto el oxígeno y la sangre cerebral, también piensa.  Es más, siguiendo el hilo, el pensamiento se reduciría a una serie de elementos químicos interactuando con el mismo fin que una gota de agua evaporándose de la tierra, por lo que el pensamiento real no existiría (incluído este reduccionismo neurológico del que hablamos), y seríamos tan libres como un avión cayendo en barrena por la gravedad.

En realidad, lo que vemos aquí es la confusión entre la función de una parte (homunculus/i) y la totalidad, impostada en un materialismo tan chillón como carente de sentido. Esta confusión ya la tuvo Descartes, al señalar que el alma estaba en el cerebro. Los acólitos del neurocientifismo, que no son pocos hoy, vuelven a reproducirla.

Así pues, el cerebro no crea “imágenes” o “pensamientos”, como el que tienes leyendo estas líneas. Igual que cuando te vas de pinchos, no es tu estómago el que se va de pinchos. Esto sería tomar la parte por el todo. Está claro que es la persona quién crea predicados psicológicos, y las partes del cuerpo quién realizan funciones únicamente fisiológicas.

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