La preocupación romana intergeneracional

Todo lo nuevo realizado contra el uso y costumbres de nuestros ancestros, no será correcto 
Suetonio

En la Postmodernidad, pensamos que somos la culminación de la  historia del Ser Humano. Es obvio que estamos muy lejos de serloImage result for romano estatua.  Más bien, por un enorme azar, disfrutamos del esfuerzo de nuestros ancestros, mientras que somos tan ruines para despreciarlos dilapidando su legado.

La señalada fecha de “Todos los Santos”, la pasada semana, me ha hecho recordar la importancia fundamental de la conexión intergeneracional para el “hombre más duro que jamás ha existido sobre la faz de la tierra”. Hoy, como ya he dicho, cualquier valor o preocupación que tuvieran nuestros ancestros es vilipendiado, cuando no causa una risa condescendiente. Sí, parece ser que es la misma risa de la babosa de aquellos pseudoromanos a punto de ser pasados por el cuchillo del bárbaro en el Bajo Imperio.

Por el contrario, la sana élite de la Ciudad Eterna durante toda la República y el Alto Imperio sentían que sus ancestros vivían diariamente a su vera. La preocupación de mantener o, incluso, crear ex nihilo, realmente esto no importa, la “pureza” y virtud en las costumbres es una constante. Las palabras de Catón el Censor, Catilina, Lucano o Séneca serán buenas pruebas de ello. Los mismos dioses familiares, en todo vestibulum de la casa romana se les recordaba, celebrándoles cada día en las comidas además de en las ocasiones especiales; eran los llamados lares, penates, manes…incluso, los romanos de noble estirpe realizaban retratos mortuorios de sus antepasados que mostraban con orgullo durante ocasiones públicas, mientras que esta práctica le era prohibida a la plebe. Todo ello nos habla sobre el enorme respeto que se tenía a las tradiciones como el peso de mantener el honor de la gens o familia romana heredado intacto para las siguientes generaciones.

Si la conexión con el pasado era importante, no menos era la de las generaciones futuras. Al contrario que hoy,  una familia sin hijos era considerada una auténtica desgracia. E, incluso, se llegaron a realizar leyes como la Lex Papia Pòppaea de la época de Augusto destinadas a fortalecer el matrimonio y expandir la descendencia, mientras que el celibato y el adulterio era perseguido. Como vemos, era impensable  entre aquellos romanos la sustitución poblacional con extranjeros, como hoy en día, parece ser generalizada en toda Europa. Un auténtico horror, en cualquier caso, que su modelo de conducta Catón el Censor, ya durante al República se había preocupado de señalar constantemente.

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